Probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a mantener en equilibrio al conjunto de microorganismos que habitan en el intestino, conocido como microbioma.
El microbioma humano es un ecosistema complejo formado por hasta 100 billones de bacterias que se pueden agrupar en diferentes cepas.
Una dieta desequilibrada, el estrés o la toma de ciertos medicamentos puede provocar disbiosis, es decir, un desequilibrio en el microbioma intestinal que hace proliferar algunas cepas y reducir otras.
La disbiosis está asociada a numerosos problemas de salud, ya que las bacterias intestinales influyen en todo el organismo: mala absorción de nutrientes, mayor sensación de cansancio y fatiga, un sistema inmunitario debilitado, enfermedades cutáneas o alergias. Puede incluso afectar a ciertas funciones cerebrales ya que se ha demostrado que existe un vínculo estrecho entre el microbioma intestinal y el cerebro, se le conoce como eje intestino-cerebro.
El aporte de determinadas cepas probióticas te ayuda a reequilibrar el microbioma intestinal para apoyar la salud general del organismo.
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Novedades en Probióticos
La microbiota es el conjunto de microorganismos vivos que habitan en distintas partes del cuerpo, como el intestino, la piel, la cavidad bucal o la vagina, cumpliendo funciones esenciales para la salud, entre las que se encuentran:
- Protección frente a infecciones.
- Digestión de alimentos.
- Modulación del sistema inmunitario.
- Mantener el equilibrio en el organismo.
Los probióticos aportan numerosos beneficios para el organismo, que varían según la especie y la cepa utilizada. Entre sus efectos más destacados se encuentran:
- Mejorar la absorción de nutrientes en el tracto intestinal.
- Tratar las diarreas infecciosas de origen viral, bacteriano o parasitario.
- Reducir los síntomas del síndrome del intestino irritable y mejorar las enfermedades inflamatorias intestinales.
- Aliviar la alergia intestinal y reforzar la salud digestiva.
- Contribuir al mantenimiento de la salud urinaria y vaginal en la mujer.
- Reforzar la función barrera de la piel, disminuir el eczema y prevenir la pérdida de densidad ósea.
- Favorecer la salud de la cavidad bucal, reduciendo el riesgo de infecciones y alteraciones del microbioma oral.
Es importante tener en cuenta que los beneficios de un probiótico dependen directamente de su género, especie y cepa concreta. Por ejemplo, muchas cepas del género Lactobacillus están vinculadas con la salud intestinal y la mejora de la calidad de la piel, mientras que algunas cepas del género Streptococcus han demostrado ser eficaces en el mantenimiento de la salud bucodental.
Por norma general se recomienda tomar probióticos antes o después de las comidas, ya que se favorece la llegada al intestino por la menor concentración de ácido estomacal. Sin embargo, cada fabricante especifica la correcta administración del producto en cuestión, ya que va a depender de la forma farmacéutica y del tipo de cepa.
En cuanto al tipo de comida, es recomendable no tomarlos después de comidas muy calientes o junto a bebidas alcohólicas o ácidas como el zumo de naranja, ya que puede verse comprometida la calidad y estabilidad de las cepas de microorganismos.
Es importante conocer la diferencia entre ambos términos, ya que en ocasiones puede generar confusión al usuario:
- Un prebiótico es un ingrediente no digerible de la dieta que estimula el crecimiento o la actividad de uno o más tipos de bacterias.
- Los probióticos, como hemos visto anteriormente, son microorganismos vivos que confieren un beneficio.
Son prebióticos la Inulina, los fructoolisacáridos o la pectina, entre otros. Lo más novedoso es el uso de simbióticos, que combinan en sus formulaciones la unión de prebióticos y probiótico, lo que va a favorecer un refuerzo de la microbiota beneficiosa al mismo tiempo que se estimula el crecimiento de estas bacterias.
Los probióticos son suplementos que puedes tomar tanto en momentos en los que te encuentres sano, como prevención y mantenimiento del equilibrio de la microbiota, como en situaciones especiales, como por ejemplo durante o después de la toma de antibióticos, cuando hay enfermedades o desequilibrios en el organismo, para mejorar la salud de la piel, la cavidad bucal o la salud vaginal. Incluso en niños, para mejorar el sistema inmunitario o para la prevención de cólicos o diarreas.
En definitiva, la toma de probióticos es una suplementación muy recomendable por los numerosos efectos beneficiosos que producen en el organismo.
La disbiosis es un desequilibrio en la microbiota del organismo que se produce cuando las bacterias oportunistas o patógenas aumentan en número y desplazan a las bacterias beneficiosas presentes en distintas partes del cuerpo, como el intestino, la piel o la mucosa vaginal.
Entre las causas más frecuentes de este desequilibrio se encuentran el uso de ciertos medicamentos (como antibióticos), una dieta pobre en fibra y rica en ultraprocesados, infecciones recurrentes o incluso el estrés crónico. La toma de probióticos específicos puede ayudar a restablecer el equilibrio de la microbiota, favoreciendo una recuperación más rápida y evitando que la disbiosis se prolongue en el tiempo.
En general, los probióticos son seguros y bien tolerados en personas sanas. No se han descrito efectos secundarios graves ni reacciones adversas relevantes en la mayoría de casos, por lo que pueden tomarse de forma continuada sin afectar negativamente a la salud del organismo. No obstante, en personas inmunodeprimidas o con condiciones médicas graves, se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de iniciar la suplementación con probióticos, para garantizar un uso adecuado y seguro.

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