Tatuajes

¿Qué son realmente para nuestra piel los tatuajes? Además de un elemento estético, los tatuajes técnicamente son la incorporación de tinta a la dermis, una capa más profunda de la piel, mediante pulsaciones o pequeñas inyecciones a través de agujas para tatuado, de distinto calibre y grosor, según el trazo a tatuar. El depósito de la tinta en la dermis se asienta cuando la técnica de realización es correcta y está depositada a la profundidad adecuada. La dermis, a diferencia de la epidermis, no renueva constantemente sus células, por lo que la tinta permanece y el tatuaje queda visible y permanente.

Independientemente de los problemas asociados a la realización de un tatuaje con elementos y herramientas que no estén esterilizados y limpios (como la transmisión del virus de la hepatitis C), cuando el proceso de cicatrización de los tatuajes no es adecuado, pueden producirse infecciones y la piel puede dañarse más de lo necesario, ya que el proceso de tatuado podría compararse con una quemadura, por cómo cursa. Con menor frecuencia pueden producirse reacciones alérgicas a los componentes de la tinta (en algunos casos contienen colorantes y metales reactivos).

Es básico e imprescindible que se sigan unos consejos de higiene durante la curación del tatuaje. El profesional que realice el tatuaje recomendará en cada caso, según el tipo de tatuaje y la extensión del mismo, cómo lavarlo, secarlo e hidratarlo. Es importante que la persona que se hace el tatuaje esté advertida sobre los posibles efectos negativos que pueden suceder en la piel: irritación, inflamación, picor, tirantez, enrojecimiento, ligero sangrado, etc. Generalmente cuando la técnica de tatuado es buena y los tatuajes tienen gran extensión, se realizan varias fases, permitiendo a la piel recuperarse entre sesión y sesión.

La exposición al sol tras el proceso de tatuado está contraindicada. La radiación solar debe evitarse mientras el tatuaje cicatriza, para favorecer la fijación de la tinta y principalmente para evitar un mayor daño cutáneo. Utilizar protección solar alta en las zonas tatuadas debe asimilarse como un gesto diario y cotidiano, para mantener la calidad de los colores y la salud de la piel tatuada, tanto en exposiciones intensas y directas (playa, piscina…) o indirectas (en ciudad, conduciendo…).

Como recomendaciones generales en el cuidado del tatuaje: emplear un producto de lavado neutro, no irritante, a ser posible libre de jabón (tipo Syndet) y efectuar el lavado con la mano, sin esponjas o guantes; no emplear agua muy caliente ni mojarlo en exceso, para disminuir el grado de irritación ya que la piel está muy sensibilizada; para secar retirar el exceso de agua con papel absorbente o gasas que no dejen residuos, ni algodón ni papel higiénico y sobretodo utilizar productos de hidratación que también colaboren en el proceso de cicatrización, como el nuevo Cicaplast Baume con SPF50+. Con este producto se aúnan dos elementos básicos: la capacidad regeneradora de Cicaplast y la protección solar 50, en un único gesto, sencillo y fácil de aplicar. No deteriora el color de las prendas al contacto. Ventajas que se añaden a la maravillosa sensación de poder disfrutar de un nuevo tatuaje.

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