- ¡En oferta!
Seguramente hayas oído hablar de ellos, ya que hoy en día los puedes encontrar hasta en el yogurt que tomamos de postre. Y, si analizamos las bases de datos científicas y la tendencia de los últimos años, vemos un crecimiento exponencial en número de publicaciones de probióticos, su estudio y sus beneficios.
Hoy en día están muy presentes en el mundo de la salud, donde se incluyen en suplementación, en cosmética, incluso en alimentación, pero, ¿Qué son realmente los probióticos? Y lo más importante, ¿Realmente funcionan? Existe cierta controversia en su uso, donde cierta corriente del mundo científico no termina de creer en sus beneficios, aunque la gran mayoría, respaldada en estudios clínicos, apuesta por su uso no sólo para patologías gastrointestinales, cada vez más se explora su uso en afecciones de la piel, para mejorar la salud ocular e incluso para enfermedades mentales como la depresión [1]. Hoy toca aprender del siempre interesante mundo de los probióticos y sus aplicaciones.
El concepto de probiótico no siempre ha sido el mismo. Desde su definición, ha sufrido diversas modificaciones, buscado la adaptación a los nuevos descubrimientos de sus propiedades. Se define en 1965 como "sustancias secretadas por un microorganismo que estimula el crecimiento de otros" [2], y su última definición aprobada por la Organización Mundial de Gastroenterología es en 2017: "Son microorganismos vivos que, al ser administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped" [3]. Entre ambas hay mucho estudio, mucho ensayo y mucho resultado contrastado en laboratorio. Hoy en día sabemos mucho más sobre ellos, y es interesante resaltar que:
Y, atendiendo a la definición, ¿Qué beneficio confiere a la salud del huésped? Los beneficios son múltiples, ya que existen diferentes tipos de probióticos, y al no ser todos iguales, cada uno ejerce un efecto en diferentes órganos del cuerpo humano.
Los más estudiados y con mayor evidencia clínica son aquellos que se usan en el intestino, ya que es el lugar donde tenemos la mayor parte de microbiota y es el entorno ideal para su crecimiento y actividad. Sirven para equilibrar la microbiota intestinal, para reforzar la barrera intestinal y modular el sistema inmunológico, y para mejorar la absorción de nutrientes. También se usan en salud de la piel (hay una tendencia en su uso para controlar el acné) y salud íntima, y las últimas investigaciones sugieren su uso en diferentes patologías con resultados clínicos esperanzadores.
Los beneficios de los probióticos están íntimamente relacionados con su especie y su cepa. Un probiótico es una bacteria y esa bacteria puede ser de una especie o de otra, y dentro de la misma especie, se estudian diferentes cepas, por lo que es difícil establecer una valoración de los beneficios.
Existen bacterias con más de treinta especies diferentes, y pueden existir cientos o incluso miles de cepas diferentes dentro de una misma especie. Según la bacteria, la especie y la cepa que utilicemos, pueden servir para:
Para conocer mejor los beneficios, primero tenemos que comprender qué tipo de bacteria y cepa se utiliza y las características de la misma. Las principales bacterias son:
Y dentro de las especies, la más estudiada y utilizada es el lactobacillus rhamnosus, en su cepa GG, para prevenir y tratar la diarrea y para mantener la salud de la microbiota intestinal.
Ya en el mundo de la suplementación, los probióticos han adquirido un papel protagonista en los últimos años, sobre todo para la mejora de la salud gastrointestinal, debido a sus múltiples beneficios.
Dentro de la suplementación, diferenciaremos entre aquellos que:
Si hablamos de sus usos principales, la categoría más estudiada y más utilizada es la de aquellos probióticos que se toman para mejorar la salud gastrointestinal. Su uso en diarreas agudas infecciosas y diarreas asociadas a antibióticos está ampliamente demostrado, como también lo está su uso en otras enfermedades intestinales, y para mejorar la resistencia a las infecciones y los estados de alergia, al mejorar el sistema inmune.
Una recomendación importante es que, a la hora de elegir un probiótico en la Farmacia, nos fijemos en su "apellido", esto es, una serie de números y letras que acompañan al nombre de la especie, por ejemplo, el lactobacillus rhamnosus GG o el bifidobacterium lactis HN019. Estas letras identifican la cepa, lo que permite validar los estudios científicos y garantizar la calidad y eficacia. ç
Si lactobacillus rhamnosus GG es conocida por sus efectos en la prevención de diarreas, los estudios se hicieron con esta cepa en específico, y otras cepas de lactobacillus rhamnosus pueden tener efectos diferentes o no estar tan bien estudiadas.
Es importante conocer la diferencia entre ambos términos, ya que en ocasiones puede generar confusión al usuario. Un prebiótico es un ingrediente no digerible de la dieta que estimula el crecimiento o la actividad de uno o más tipos de bacterias [4], mientras que los probióticos, como hemos visto anteriormente, son microorganismos vivos que confieren un beneficio.
Son prebióticos la Inulina, los fructoolisacáridos o la pectina, entre otros. Lo más novedoso es el uso de simbióticos, que combinan en sus formulaciones la unión de prebióticos y probióticos.
¿Quieres saber más sobre probióticos? ¡Escribe en los comentarios!
[1] Barcia Jijón, A. A., García Pérez, M. A., & Tejedor Arias, R. (2024). Microbiota intestinal, probióticos y su relación con el trastorno depresivo mayor: una revisión bibliográfica. Revista San Gregorio, 1(58), 101-110.
[2] Lily DM, Stilwell RH. Probiotic: growth promoting factors produced by microorganisms. Science. 1965;147:747-8.
[3] Castañeda Guillot, C. (2018). Probióticos, puesta al día: an update. Revista cubana de pediatría, 90(2), 286-298.
[4] De las Cagigas Reig, A. L., & Anesto, J. B. (2002). Prebióticos y probióticos, una relación beneficiosa. Revista Cubana Aliment Nutr, 16(1), 63-8.
Escrito por:
Juan Moreno,
Farmacéutico
Farmacéutico Licenciado por la Universidad de Granada. Máster en Dirección y Gestión Empresarial. Máster en Farmacia y Tecnología Farmacéutica