Guía de tipos de bolsas de ostomía: Encuentra la más adecuada para tu estoma
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La ostomía, procedimiento quirúrgico destinado a crear una abertura en un determinado órgano para desviar parte de su contenido hacia el exterior de cuerpo, es una cirugía que cambia la vida del paciente que la sufre: a partir del momento de la operación, deberá llevar una bolsa de ostomía que recoge heces, gases u orina (dependiendo del tipo de ostomía realizado) con el inconveniente que eso conlleva.
Una ostomía, al ser una cirugía importante, acarrea una serie de cuidados y de recomendaciones para mejorar la calidad de vida del paciente intervenido, y uno de los requisitos para tener éxito en el desenvolvimiento normal del proceso de ostomía es elegir la bolsa adecuada para el tipo de operación que se realiza. En posts anteriores explicamos en qué consiste el proceso de ostomía y los tipos de ostomías que pueden realizarse, por lo que hoy toca especializarnos un poco más en ostomía hablando de las bolsas, el artilugio indispensable para que el dispositivo de ostomía sea un éxito.
¿Qué es una bolsa de ostomía y cómo funciona?
Una bolsa de ostomía se define como un dispositivo médico diseñado para recoger y almacenar las heces o la orina en personas que han sido sometidas a una ostomía, cirugía en la que se crea una abertura en la pared abdominal que conecta el intestino o el aparato urinario con el exterior. Esta abertura se denomina estoma, y la bolsa se adhiere alrededor de él mediante un adhesivo especial que mantiene el sistema sellado.
Cuando el intestino o el aparato urinario eliminan los desechos, estos salen directamente por el estoma y se depositan en la bolsa, lo que evita el paso normal por el intestino o la vejiga, que en estos casos no desarrollan su función de forma satisfactoria.
Como vimos en el post anterior, una ostomía se realiza cuando hay un daño irreversible en el intestino o en la vejiga, y gracias a el dispositivo, se permite la salida del desecho de una manera segura, por lo que un buen uso de la bolsa es clave para que el proceso de recogida de las heces o la orina se realice de manera satisfactoria.
Existen dos tipos de bolsas:
- Las de una pieza, en las que la bolsa y la placa adhesiva son una sola unidad y se adhiere directamente al estoma.
- Las de dos piezas, donde la placa se fija a la piel y la bolsa se acopla encima, para luego cambiar solamente la bolsa.
La bolsa puede ser cerrada o abierta, en función de su reutilización o no y según el tipo de deshecho.
Sistemas de una pieza versus sistemas de dos piezas: ¿Cuál elegir?
Es una de las preguntas que el paciente se hace después de la operación de ostomía, ya que elegir la bolsa de ostomía que mejor se adapte a su estilo de vida puede mejorar enormemente su calidad de vida.
Hay que tener claro que tanto una como la otra cumple su función, que es la de facilitar la evacuación de los desechos corporales hacia el exterior. Sin embargo, dependiendo del tipo de estoma, de la frecuencia del efluente o de la piel alrededor del estoma, entre otros factores, puede declinar la balanza entre elegir la bolsa de una pieza o la bolsa de dos piezas. La recomendación del médico y la propia experiencia del paciente hará que se termine eligiendo la bolsa que mejor se adapte a él, pero cada tipo de bolsa tiene una serie de características que la diferencian de la otra.
- Bolsa de una pieza: Como hemos definido anteriormente, este dispositivo se compone de la bolsa y la barrera adhesiva en una sola unidad. Entre sus ventajas, destaca que son más sencillas de colocar (se despega la protección, se adapta y se pega), y al estar más integrado, suele quedar menos visible bajo la ropa. Son más económicas y, al tener una sola pieza, el riesgo de que falle la conexión y haya un punto de fuga es menor.
Entre sus inconvenientes podemos apuntar que, al cambiar la barrera cada vez que se cambia la bolsa, se puede irritar la piel con más facilidad, y en cuanto a su adaptación, puede costar que se adhiera si la anatomía del lugar presenta pliegues o cicatrices. - Bolsa de dos piezas: Este tipo de bolsas se componen de una barrera y una bolsa que se acopla por un anillo o mecanismo similar. Entre sus puntos a favor se destaca que es más respetuoso con la piel, ya que permite dejar la barrera durante varios días y sólo cambiar la bolsa, y es muy versátil, ya que se puede variar el tamaño o tipo de bolsa sin tener que cambiar todo el dispositivo.
Entre los inconvenientes de este tipo de bolsas está su precio, su volumen y que la colocación suele ser más complicada y, al haber dos partes, la unión bolsa-barrera puede ser un punto de fuga si no está bien ajustado.
En situaciones normales, se empieza con una bolsa de una sola pieza para simplificar los cuidados iniciales. Si la piel es sensible, hay algún pliegue cerca o el tamaño del estoma varía, se recomienda el uso de las de dos piezas, del mismo modo que si el estoma evacúa con frecuencia o si el efluente es líquido. Si se busca discreción o si hay alguna dificultad manual, lo mejor es utilizar las de una pieza.
¿Bolsa de colostomía abierta o cerrada?
Para elegir la bolsa abierta o cerrada, lo más importante es prestar atención a la consistencia de las heces y al tipo de estoma. La diferencia básica es que la bolsa cerrada se desecha completamente tras su uso, es decir, cuando está llena, se quita, y se pone una nueva. Son más discretas y cómodas y suelen recomendarse cuando las heces son más consistentes y la evacuación es menos frecuente. La bolsa abierta tiene una abertura con cierre en la parte inferior, y se puede vaciar varias veces sin quitar toda la bolsa. La bolsa abierta se recomienda cuando el tránsito intestinal es más frecuente y cuando las heces son más líquidas, y es la más recomendada en ileostomía, aunque también se puede usar en colostomía si el paciente prefiere no cambiar tantas veces de bolsa.
En términos generales, si las heces son sólidas, con menos de dos evacuaciones al día, es muy recomendable usar la bolsa cerrada, pero cuando las heces son blandas, frecuentes o irregulares, se recomienda el uso de bolsa abierta.
Protocolo para el cambio de la bolsa de colostomía paso a paso
Cambiar la bolsa de colostomía es un paso crucial para que el paciente pueda desempeñar su actividad diaria sin ningún contratiempo, mejorando su calidad de vida. Para cambiar la bolsa de ostomía, puedes seguir los siguientes pasos:
- Lavar las manos antes de la manipulación de la bolsa, para evitar que se adhieran restos de suciedad al dispositivo de ostomía.
- Retirar la bolsa usada, despegando suavemente la barrera adhesiva de arriba hacia abajo y sujetando la piel para evitar tirones. Si es una bolsa de tipo abierta, se debe vaciar el contenido antes de retirarla.
- Limpiar la zona del estoma y la piel periestomal, con gasas impregnadas de agua tibia para luego secar la zona con una gasa limpia, sin frotar. No es recomendable usar toallitas alcohólicas o con perfumes porque alteran la adherencia del dispositivo.
- Comprobar el estado de la piel, ya que si hay enrojecimiento o irritación es recomendable aplicar un producto para calmar la piel.
- Colocar la bolsa, previamente preparada para ello y centrando la abertura de la barrera sobre el estoma. Se debe presionar bien alrededor para asegurar la adherencia, y si es una bolsa de dos piezas, se puede acoplar la bolsa a la placa fijada previamente.
- Comprobar la fijación, pasando la mano por encima para activar el adhesivo con calor. Es necesario asegurarse de que no queden pliegues que puedan causar fugas, y si la bolsa es de tipo abierta, comprobar que el cierre de la parte inferior está bien cerrado.
- Desechar el material usado y limpiar las manos nuevamente.
Con estos consejos vas a poder utilizar el dispositivo de ostomía de forma segura y sin que ocurra ningún contratiempo. Desde Farmagranada podemos aconsejarte sobre las diferentes marcas del mercado para que la recomendación sea lo más ajustada a lo que necesitas.
Si después de los posts sobre ostomía tienes alguna duda sobre el dispositivo o su colocación, puedes escribir en los comentarios.
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Escrito por:
Juan Moreno,
Farmacéutico
Farmacéutico Licenciado por la Universidad de Granada. Máster en Dirección y Gestión Empresarial. Máster en Farmacia y Tecnología Farmacéutica